PREFACIOS
De la primera edición alemana.
La obra cuyo primer tomo presento al público es la continuación del escrito publicado por mí en 1859 con el título de Crítica de la Economía política. El largo intervalo entre el principio y la continuación se debe á una prolongada enfermedad que repetidas veces ha interrumpido mi trabajo.
El primer capítulo de este tomo contiene el resumen de aquel primer escrito. Y no sólo por razones de dependencia y de conjunto. La exposición ha sido mejorada. Tanto como el asunto lo ha permitido, desarrollo aquí con amplitud muchos puntos que antes me limité á señalar, é, inversamente, me limito á indicar otros anteriormente tratados en extenso. La historia de la teoría del valor y de la moneda ha sido, naturalmente, suprimida por completo. El lector de mi anterior escrito encontrará, sin embargo, en las notas del primer capítulo nuevas fuentes para el estudio de la historia de esa teoría.
En toda ciencia, el principio es difícil. La comprensión del primer capítulo, y sobre todo de la parte que trata del análisis de la mercancía, ofrecerá, pues, las mayores dificultades. Lo que se refiere más de cerca al análisis de la substancia y de la magnitud del valor, lo presento de la manera más popular posible[1]. La forma del valor, que se presenta acabada en la forma moneda, es muy simple.
- ↑ Esto me ha parecido tanto más necesario, cuanto que el mismo F. Lassalle, en la parte de su escrito contra Schulze-Delitzsch en que dice dar «la quinta esencia intelectual» de mis explicaciones sobre esos temas, incurre en confusiones de importancia. En passant. Debe haber sido por razones de propaganda por lo que F. Lassalle, sin indicar la fuente, ha tomado de mis obras casi textualmente, y hasta empleando la terminología creada por mí, todas las proposiciones teóricas generales de sus trabajos económicos, por ejemplo, sobre el carácter histórico del Capital, sobre la dependencia recíproca de las condiciones de producción y el modo de producción, etc., etc. No me refiero, naturalmente, á sus explicaciones de detalle ni á sus aplicaciones prácticas, con las que yo nada tengo que ver.