Ir al contenido

Página:El Capital (1898).pdf/120

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
114
CARLOS MARX

En todo país se establecen ciertas fechas generales de pago. Prescindiendo de otras órbitas de la reproducción, ellas reposan en parte sobre las condiciones naturales de producción propias de las diversas estaciones del año. Ellas rigen también para pagos que no se originan directamente en la circulación de mercancías, como impuestos, rentas, etc. La masa de dinero requerida en ciertos días del año para estos pagos diseminados sobre toda la superficie social, ocasiona perturbaciones periódicas, pero completamente superficiales, en la Economía de los medios de pago[1]. De la ley de la velocidad del curso de los medios de pago se sigue que para todos los pagos periódicos, de cualquiera naturaleza que sean, la masa necesaria de medios de pago está en razón inversa del largo de los períodos de pago[2].

El desarrollo de la moneda como medio de pago hace necesarias las acumulaciones de dinero para los vencimientos de las sumas adeudadas. Mientras que con el progreso de la sociedad burguesa desaparece el atesoramiento como forma propia de enriquecimiento, se desarrolla, por el contrario, en la forma de fondo de reserva de medios de pago.

C.—La moneda universal.

Al salir de la esfera de la circulación interna, la moneda se despoja de las formas locales de escala de los precios, numerario, moneda

  1. «El lunes de Pentecostés de 1824—refiere el Sr. Craig al Comité investigador parlamentario de 1826—era tan inmensa en Edimburgo la demanda de billetes de Banco, que á las once ya no teníamos ni un billete en nuestra cartera. Enviamos á pedir prestados sucesivamente á los diversos Bancos, pero no conseguimos ninguno, y muchas transacciones no pudieron concluirse sino en pedazos de papel. A las tres de la tarde, sin embargo, todos los billetes habían vuelto ya á los Bancos de que habían salido. Sólo habian cambiado de manos.». Aunque en Escocia la circulación media efectiva de billetes de Banco no alcanza á 3 millones de libras esterlinas, en diversos términos de pago que hay en el año son puestos en actividad todos los billetes que están en poder de los banqueros, más ó menos, 7 millones de libras esterlinas en totalidad. En esas ocasiones los billetes tienen que desempeñar una función única y específica, y tan pronto como la han desempeñado afluyen de nuevo á los respectivos Bancos, de que salieron. (John Fullarton, Regulation of Currencies, segunda edición, Londres, 1845, pág. 86, nota.) Para que se comprenda lo anterior hay que agregar que en tiempo de la obra de Fullarton en Escocia no se daban cheques, sino billetes, por los depósitos.
  2. A la pregunta: dada la ocasión de juntar 40 millones por año, ¿bastarían los mismos 6 millones (oro) para las revoluciones y circulaciones que requiere el comercio?, responde Petty con su acostumbrada maestría: «Respondo que sí; porque siendo el gasto de 40 millones, si las revoluciones fueran de órbita tan estrecha, á saber, semanales, como sucede entre los pobres artesanos y trabajadores, que reciben y pagan cada sábado, 40/52 partes de un millón de moneda responderían á esos fines; pero si los círculos fueran trimestrales, según nuestra costumbre de pagar alquileres y cobrar impuestos, serían necesarios 10 millones. De modo que suponiendo que los pagos en general fueran de una órbita intermedia entre 1 y 13 semanas, hay que añadir 10 millones á 40/52, la mitad de lo cual, 5 1/2 millones, seria suficiente.» (William Petty, Political Anatomy of Ireland, 1672, ed. Londres, 1691, págs. 13-14.)