fases están frente á frente los mismos dos elementos objetivos, mercancía y dinero, y dos personas con los mismos disfraces económicos, un comprador y un vendedor. Cada uno de los dos movimientos es la unidad de las mismas fases opuestas, y en ambos casos esta unidad se realiza mediante tres contratantes, de los cuales el uno sólo vende, el otro sólo compra; pero el tercero compra y vende alternativamente.
Lo que, sin embargo, distingue desde luego los dos movimientos M—D—M y D—M—D es la sucesión inversa de las mismas fases opuestas de la circulación. La circulación simple de las mercancías principia en la venta y termina en la compra; la circulación del dinero como capital principia en la compra y termina en la venta. En aquélla, la mercancía es el punto de partida y de terminación del movimiento; en ésta lo es el dinero. En la primera forma, el dinero es el intermediario; en la otra, por el contrario, lo es la mercancía.
En la circulación M—D—M el dinero se transforma al fin en mercancía que sirve de valor de uso. El dinero es, pues, gastado definitivamente. En la forma opuesta D—M—D, por el contrario, el comprador gasta el dinero para recibir dinero como vendedor. Al comprar la mercancía, arroja dinero á la circulación para volver á extraerlo por la venta de la misma mercancía. No suelta el dinero sino con la astuta intención de volver á agarrarlo. No hace sino adelantarlo[1].
En la forma M—D—M la misma pieza de moneda cambia dos veces de lugar. El vendedor la recibe del comprador y paga con ella á otro vendedor. El proceso total, que empieza en la entrada de dinero por mercancía, termina en la salida de dinero por mercancía. En la forma D—M—D es al revés. Lo que en ella cambia dos veces de lugar no es la misma pieza de moneda, sino la misma mercancía. El comprador la recibe de manos del vendedor y la pasa á manos de otro comprador. Así como en la circulación simple de las mercancías el doble cambio de lugar de la misma pieza de moneda tiene por resultado su paso definitivo de unas manos á otras, el doble cambio de lugar de la misma mercancía tiene en esta por resultado la vuelta del dinero á su punto de partida.
El reflujo del dinero á su punto de partida no depende de que la mercancía sea vendida más cara de lo que fué comprada. De esta circunstancia sólo depende la magnitud de la suma de dinero que
«Cuando se compra una cosa para volver á venderla, la suma así empleada se llama dinero adelantado; cuando se la compra para no venderla, se le puede considerar gastado.» (James Steuart, Works etc. edited by General Sir James Steuart, his son, Londres, 1801, vol. 1, pág. 274.)
- ↑ «Cuando se compra una cosa para volver á venderla, la suma así empleada se llama dinero adelantado; cuando se la compra para no venderla, se le puede considerar gastado.» (James Steuart, Works etc. edited by General Sir James Steuart, his son, Londres, 1801, vol. 1, pág. 274.)