Ir al contenido

Página:El Capital (1898).pdf/134

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
128
CARLOS MARX

de cambio, A adquiere, pues, más trigo y B más vino que si cada uno de los dos, sin cambio, tuviera que producir vino y trigo para sí mismo. Con relación al valor de uso, puede, pues, decirse que «el cambio es una transacción en que ganan ambas partes»[1]. Con el valor de cambio no sucede lo mismo. «Un hombre que posee mucho vino y no tiene trigo, trata con otro hombre que posee mucho trigo y no tiene vino, y cambian entre ellos un valor de 50 en trigo por un valor de 50 en vino. Este cambio no aumenta el valor de cambio para uno ni para otro, pues ya antes del cambio cada uno de ellos poseía un valor igual al que ha conseguido por medio de esa operación.»[2] La cosa no varía cuando aparece el dinero entre las mercancías como medio de circulación y los actos de la compra y de la venta se separan visiblemente[3]. El valor de las mercancías se manifiesta en sus precios, antes de que ellas entren en la circulación, como condición previa de ésta, y no como su resultado[4].

Considerada en abstracto, es decir, prescindiendo de circunstancias que no provienen de las leyes inmanentes de la circulación simple de las mercancías, no tiene lugar en ésta, aparte del reemplazo de un valor de uso por otro, nada más que un simple cambio de forma de la mercancía. El mismo valor, es decir, la misma cantidad de trabajo social materializado queda en manos del mismo poseedor de mercancías: primero, en la figura de su mercancía; después, en la del dinero en que ella se transforma, y, finalmente, en la de la mercancía en que ese dinero vuelve á transformarse. Este cambio de forma no implica modificación alguna de la magnitud del valor. Pero el cambio por que pasa en este proceso el valor de la mercancía misma, se limita á un cambio de su forma moneda. Ella existe primero como precio de la mercancía ofrecida en venta; después, como una suma de dinero, expresada ya, sin embargo, en el precio, y, por fin, como precio de una mercancía equivalente. En y por sí mismo, este cambio de forma está tan lejos de implicar una variación del valor, como el cambio de un billete de 5 libras en soberanos, medios soberanos y chelines. En tanto, pues, que la circulación de las mercancías no implica sino un cambio de forma de su valor, implica, cuando el fenómeno se pasa con pureza, un cambio de equivalentes. Por eso la misma Economía vulgar, aunque ni sospecha lo que es el valor,

  1. «El cambio es una transacción admirable en la cual los dos contratantes ganan siempre (!).» (Destutt de Tracy, Traité de la Volonté et de ses effets, Paris, 182, página 68.) Este libro ha aparecido después bajo el título de Traité d'Economie politique.
  2. Mercier de la Riviere, ob. cit., pág. 544.
  3. «Que uno de estos dos valores sea dinero, ó que ambos sean mercancías usuales, nada más indiferente en sí.» (Mercier de la Riviere, ob. cit., pág. 543.)
  4. «No son los contratantes quienes deciden del valor; éste está fijado antes del convenio.» (Le Trosne, ob. cit., pág. 906.)