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Página:El Capital (1898).pdf/14

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CARLOS MARX

de mi punto de vista menos que desde otro alguno se puede hacer al individuo responsable de relaciones sociales de las cuales él mismo es una creación, por más que se eleve subjetivamente sobre ellas.

En el campo de la Economía política, la libre investigación científica encuentra muchos más enemigos que en todos los otros campos. La naturaleza peculiar del asunto de que trata, llama contra ella al campo de batalla á las más violentas, mezquinas y rencorosas pasiones del corazón humano, las furias del interés privado. La alta Iglesia de Inglaterra, por ejemplo, perdona mejor el ataque á 38 de sus 39 artículos de fe que á 1/39 de sus rentas. Hoy día, hasta el ateísmo es una culpa levis, comparado con la crítica de las relaciones de propiedad establecidas. No se puede, sin embargo, negar un progreso en esto. Véase, por ejemplo, el Libro Azul publicado en las semanas últimas: Correspondence with Her Majesty's Missions Abroad, regarding Industrial Questions and Trade's Unions. Los representantes de la Corona inglesa en el Exterior expresan en él crudamente que en Alemania, en Francia y, en una palabra, en todos los países civilizados del continente europeo, es tan perceptible y tan inevitable como en Inglaterra una transformación de las relaciones existentes entre el Capital y el Trabajo. Al propio tiempo, del otro lado del Atlántico, el Sr. Wade, vicepresidente de los Estados Unidos de la América del Norte, declaraba en meetings públicos que, después de abolida la esclavitud, estaba al orden del día la transformación del Capital y de la propiedad territorial. Estos son signos de los tiempos que no se pueden ocultar con mantos de púrpura ni con sotanas negras. No quieren decir que mañana vayan á ocurrir milagros. Muestran cómo, aun en las clases dominantes, nace la idea de que la sociedad actual no es un sólido cristal, sino un organismo capaz de transformarse y constantemente en vías de transformación.

El segundo tomo de esta obra tratará del proceso de circulación del Capital (libro II) y de las modalidades del proceso total (libro III); el tomo tercero y último (libro IV), de la historia de la teoría.

Acogeré con agrado toda crítica científica. Respecto de los prejuicios de la llamada opinión pública, á la que nunca he hecho concesiones, mi divisa será, como siempre, la del gran florentino:

¡Segui il tuo corso, e lascia dir le genti!

Londres, 25 de julio de 1867.

CARLOS MARX