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Página:El Capital (1898).pdf/140

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CARLOS MARX

vechamiento de los productores de mercancías, compradores y vendedores, por el comerciante, que se interpone entre ellos como un parásito. En este sentido dice Franklin: «La guerra es rapiña; el comercio, bribonería.»[1] Para no explicar la valorización del capital comercial por el simple despojo de los productores de mercancías, se requiere una larga serie de términos intermediarios que todavía nos faltan por completo, pues no suponemos más que la circulación de las mercancías y sus simples elementos.

Lo que es cierto del capital comercial, lo es más aún del capital usurario. Los términos extremos del capital comercial, el dinero que se arroja al mercado y el dinero aumentado que se saca de él, tienen al menos como intermediarios la compra y la venta, el movimiento de la circulación. En el capital usurario, la forma D—M—D' se reduce á los extremos D-D'; sin término medio, dinero que se cambia por más dinero, forma contradictoria con la naturaleza de la moneda, y, por lo tanto, inexplicable desde el punto de vista del cambio de mercancías. Por eso dice Aristóteles: «Como la Crematística es doble, la una perteneciente al comercio, la otra á la Económica, esta última necesaria y loable, la primera basada sobre la circulación y justamente reprobada (pues ella no reposa sobre la Naturaleza, sino sobre el despojo recíproco), la usura es así odiada con toda razón, porque en ella el dinero es la fuente de adquisición y no es usado para aquello á cuyo fin ha sido inventado. Pues se originó para el cambio de mercancías, mientras que el interés del dinero hace más dinero. De ahí también su nombre (τόκος, interés y nacido). Pues los nacidos son semejantes á los generadores. Pero el interés es dinero de dinero; así, que de todas las maneras de adquirir es la que más contraría á la Naturaleza.»[2]

En el curso de nuestra investigación encontraremos al capital comercial y al capital usurario como formas derivadas, y veremos al propio tiempo por qué aparecen en la Historia antes que la forma fundamental moderna del capital.

Hemos visto que la supervalía no puede provenir de la circulación, y que en su formación tiene que pasarse algo detrás de ésta, que no es visible en ella misma[3]. Pero ¿puede la supervalía provenir de otra parte que de la circulación? La circulación es la suma de to-

    entre valor real y valor de cambio está basada en un hecho, á saber que el valor de una cosa es distinto del equivalente que en el comercio se da por ella; es decir, que ese equivalente no es tal equivalente.» (F. Engels, ob. cit., pág. 96.)

  1. Benjamin Franklin, Work, vol. II, ed. Sparks, en Positions to be examined concerning National Wealth.
  2. Arist., ob. cit., c. 10.
  3. «En el estado ordinario del mercado, la ganancia no proviene del cambio. Si no hubiera existido antes, no podría existir tampoco después de esta transacción.» (Ramsay, ob. cit., pág. 184.)