poseedor de dinero, que como capitalista se encuentra todavía en el estado de crisálida, tiene que comprar las mercancías en su valor, venderlas en su valor y, sin embargo, sacar más dinero al fin del proceso que el que puso en él. Su transformación en mariposa tiene que pasarse y no puede pasarse en la esfera de la circulación. Tales son las condiciones del problema. Hic Rhodus, hic salta!
III.—Compra y venta de la fuerza de trabajo.
La variación de valor del dinero que ha de transformarse en capital no puede pasarse en el dinero mismo, pues como medio de compra y medio de pago, él no realiza sino el precio de la mercancía que compra ó paga, mientras que persistiendo en su forma propia se petrifica como magnitud invariable de valor[1]. Tampoco puede provenir la variación del segundo acto de la circulación, la reventa de la mercancía, pues este acto vuelve simplemente á transformar la mercancía de la forma natural en la forma dinero. La variación tiene, pues, que referirse á la mercancía comprada en el primer acto, D-M; pero no á su valor, pues se cambia equivalentes y la mercancía es pagada en su valor. La variación no puede provenir, pues, sino de su valor de uso como tal, es decir, de su consumo. Para sacar valor del consumo de una mercancía, nuestro poseedor de dinero tendría que ser tan feliz que encontrara en el mercado, dentro de la esfera de la circulación, una mercancía cuyo mismo valor de uso poseyese la peculiar cualidad de ser fuente de valor, cuyo consumo real fuera, pues, materialización de trabajo y, así, creación de valor. Y el poseedor de dinero encuentra en el mercado una mercancía específica semejante: el poder de trabajo ó la fuerza de trabajo.
Entendemos por fuerza de trabajo ó poder de trabajo el conjunto de las facultades físicas y psíquicas que existen en el cuerpo de un sér humano, en su personalidad viva, y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de una especie cualquiera.
Para que el poseedor de dinero encuentre en el mercado como mercancía la fuerza de trabajo, es preciso, sin embargo, que se llenen varias condiciones. En y por sí mismo, el cambio de mercancías no implica más relaciones de dependencia que las resultantes de su propia naturaleza. Esto supuesto, la fuerza de trabajo no puede aparecer como mercancía en el mercado sino en tanto y porque es ofrecida ó vendida por su propio poseedor. Para que su poseedor la venda como mercancía, tiene que poder disponer de ella y que ser, por lo
- ↑ «En la forma de dinero..... el capital no produce ganancia alguna.» (Ricardo, Princ. of Pol. Econ., pág. 267.)