trabajo, es decir, hace que el obrero, portador de la fuerza de trabajo, consuma los medios de producción por medio de su trabajo. La naturaleza general del proceso de trabajo no varía naturalmente porque el obrero lo ejecute para el capitalista en lugar de para sí mismo. Pero la intervención del capitalista no puede tampoco modificar desde luego el modo de hacer botines ó de hilar. Tiene que tomar desde luego la fuerza de trabajo como la encuentra en el mercado, y también, por lo tanto, su trabajo, como nació en un período en que todavía no había capitalistas. La transformación del modo de producción por la subordinación del trabajo al capital, no puede acaecer sino más tarde, y por eso hay que considerarla después.
El proceso de trabajo, al efectuarse como proceso de consumo de la fuerza de trabajo por el capitalista, muestra ahora dos fenómenos peculiares.
El trabajador trabaja bajo la inspección del capitalista á quien pertenece su trabajo. El capitalista atiende á que el trabajo marche en orden y los medios de producción sean convenientemente empleados, es decir, que no se desperdicie materia prima y se cuide del instrumento de trabajo, de modo que no se gaste sino lo necesario para su uso en el trabajo.
En segundo lugar, el producto es propiedad del capitalista, no del productor inmediato, el trabajador. El capitalista paga, por ejemplo, el valor diario de la fuerza de trabajo. Su uso, como el de toda otra mercancía, por ejemplo, el de un caballo que alquila por un día, le pertenece, pues, por el día. El uso de la mercancía corresponde á su comprador, y el poseedor de la fuerza de trabajo no da en realidad sino el valor de uso que ha vendido al dar su trabajo. Así que entra en el taller del capitalista pertenece á éste el valor de uso de su fuerza de trabajo, es decir, su uso, el trabajo. Comprando la fuerza de trabajo, el capitalista ha incorporado el trabajo mismo como fermento á los elementos muertos de constitución del producto, que también le pertenecen. Desde su punto de vista, el proceso de trabajo no es sino el consumo de la mercancía fuerza de trabajo que ha comprado, que él, sin embargo, no puede consumir sino agregándole medios de producción. El proceso de trabajo es un proceso entre cosas que el capitalista ha comprado, entre cosas que le pertenecen. El producto de este proceso le pertenece, pues, exactamente como el producto del proceso de fermentación que se pasa en su lagar[1].
- ↑ «Los productos son apropiados antes de que se transformen en capital; esta transformación no los sustrae á esa apropiación.» (Cherbuliez, Riche ou pauvre, edición París, 1841, págs. 53-54.) «Al vender su trabajo por una cantidad dada de provisiones, renuncia el proletario completamente á toda participación en el producto. La apropiación de los productos es la misma que antes; no es modificada en manera alguna por la convención mencionada. El producto pertenece exclusiva-