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Página:El Capital (1898).pdf/175

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EL CAPITAL

perder, es decir, si no fuera él mismo un producto de trabajo humano, no transmitiría valor alguno al producto. Serviría como formador de valor de uso, sin servir como formador de valor de cambio. En este caso están todos los medios de producción que existen naturalmente, sin intervención del hombre, como la tierra, el viento, el agua, el hierro en la veta, la madera de la selva virgen, etc.

Se nos presenta aquí otro fenómeno interesante. Supongamos que una máquina vale, por ejemplo, 1.000 libras esterlinas y se gasta en 1.000 días. En este caso, 1/1000 del valor de la máquina pasa diariamente de ésta á su producto. Al propio tiempo, aunque con una fuerza vital decreciente, la máquina entera actúa siempre en el proceso de trabajo. Se ve, pues, que un factor del proceso de trabajo, un medio de producción, entra por entero en el proceso de trabajo, pero sólo en parte en el proceso de valorización. La diferencia entre el proceso de trabajo y el proceso de valorización se refleja aquí en sus factores objetivos, puesto que en el mismo proceso de producción el mismo medio de trabajo se cuenta por entero como elemento del proceso de trabajo, y sólo por fracciones como elemento de la formación de valor[1].

Por otra parte, un medio de producción puede inversamente entrar por completo en el proceso de valorización, aunque entre sólo en parte en el proceso de trabajo. Supongamos que, al hilar el algodón, de 115 libras se pierden 15, que no se hacen hilado, sino devil's dust. Si esta pérdida de 15 por 100 es normal é inevitable en la elaboración media del algodón, el valor de las 15 libras de algodón que no forman elemento alguno del hilado entra en el valor de éste tanto

  1. No se trata aquí de las reparaciones de los medios de trabajo, máquinas, construcciones, etc. Una máquina, al ser reparada, no funciona como medio de trabajo, sino como objeto de trabajo. No se trabaja con ella, sino que ella misma es trabajada para reparar su valor de uso. Podemos siempre suponer esos trabajos de reparación incluídos en el trabajo requerido para la producción del medio de trabajo. En el texto se trata del desgaste que ningún doctor puede curar, y que trae poco á poco la muerte; de «esa clase de desgaste que no puede ser reparado de tiempo en tiempo, y que, en el caso de un cuchillo, lo reduciría al fin á un estado en que el cuchillero dijera de él: no vale la pena de una nueva hoja». Se ha visto en el texto que una máquina, por ejemplo, entra por entero en cada proceso particular de trabajo, pero sólo por partes en el simultáneo proceso de valorización. Puede juzgarse, según eso, la siguiente confusión de conceptos: «Mr. Ricardo habla de la parte del trabajo del ingeniero al hacer máquinas de hacer medias», como contenido, por ejemplo, en el valor de un par de medias. «Sin embargo, el trabajo total que produjo cada par de medias..... incluye el trabajo entero del ingeniero, no una parte; porque una máquina hace muchos pares, y ninguno de esos pares podría haber sido hecho sin todas las partes de la máquina.» (Observations on certain verbal disputes in Pol. Econ., pnrticularly relating to value, and to demand and supply, Londres, 1821, pág. 54.) El autor, un wiseacre de una presunción poco común, no tiene razón en su confusión y en su polémica sino en cuanto ni Ricardo, ni ningún otro economista, antes ó después de él, han distinguido con exactitud ambos lados del trabajo, y, por lo tanto, han analizado aún menos sus distintos papeles en la formación de valor.