La suma del trabajo necesario y del sobretrabajo, de las porciones de tiempo en que el trabajador produce el valor de reemplazo de su fuerza de trabajo y la supervalía, constituye la magnitud absoluta de su tiempo de trabajo - la jornada (working day).
Capítulo VIII
La jornada de trabajo.
I.—Límites de la jornada de trabajo.
Hemos partido del supuesto de que la fuerza de trabajo se compra y se vende por su valor. Su valor, como el de toda otra mercancía, es determinado por el tiempo de trabajo necesario para su producción. Si la producción de los medios de subsistencia que por término medio necesita diariamente el trabajador exige 6 horas, tiene él, pues, que trabajar un término medio de 6 horas por día para producir diariamente su fuerza de trabajo ó reproducir el valor recibido al venderla. La parte necesaria de su jornada es, pues, de 6 horas, y, en igualdad de las otras circunstancias, una magnitud dada. Pero con eso no está determinada la magnitud de la jornada misma.
Supongamos que la línea a -b represente la duración ó el largo del tiempo de trabajo necesario, ó sea 6 horas. Según el trabajo se prolongue 1, 3 ó 6 horas más allá de ab, obtendremos las tres distintas líneas siguientes: Jornada I, a b-c, a jornada II -b.
C, a y jornada III, -b-C, pital empleara 100 ó 1.000 trabajadores, que las mercancías producidas se vendan en 10.000 ó 20.000 libras esterlinas, suponiendo siempre que sus ganancias no bajen de 2.000 libras esterlinas. ¿No es ese también el interés real de una nación? Suponiendo que sus entradas netas reales, sus rentas y ganancias, sean las mismas, no tiene importancia alguna que la nación consista en 10 ó 12 millones de habitantes.» (Ricardo, ob. cit., pág. 416.) El fanático de la supervalía, Arthur Young, escritor tan prolijo y hablador como desprovisto de juicio, y cuya fama está en proporción inversa de su mérito, había dicho ya, largo tiempo antes que Ricardo: «¿De qué utilidad sería para un reino moderno una provincia entera cuyo suelo fuera cultivado á la manera romana antigua, por pequeños propietarios independientes, aunque lo cultivaran muy bien? Con qué objeto, fuera del mero propósito de criar hombres («the mere purpose of breeding men»), lo que en sí mismo no tiene ningún objeto («is a most useless purpose»).» Arthur Young, Political Arithmetic, etc., Londres, 1774, pág. 47.) Apéndice.—Es extraña «la fuerte tendencia á presentar la riqueza neta como benéfica para la clase trabajadora..... aunque evidentemente no lo es por ser ella neta». (Th. Hopkins, On Rent of Land, etc., Londres, 1823, pág. 126.)