de trigo en un buen año, y sólo 4 en uno malo. La misma cantidad de trabajo da más metal en las minas ricas que en las pobres, etc. Los diamantes son muy raros en la corteza terrestre, y encontrarlos cuesta, término medio, mucho tiempo de trabajo, y por eso en poco volumen representan mucho trabajo. Jacob duda de que el oro haya nunca pagado su valor total. Esto es más cierto todavía del diamante. Según Eschwege, el producto entero de las minas de diamantes del Brasil durante ochenta años no había alcanzado todavía en 1823 el precio del producto medio de las plantaciones brasileñas de café y azúcar durante año y medio, aunque representaba mucho más trabajo y, por lo tanto, más valor. En minas más ricas, la misma cantidad de trabajo daría más diamantes y el valor de éstos bajaría. Si se consiguiera con poco trabajo transformar el carbón en diamante, el valor de éste podría llegar á ser inferior al del ladrillo. En general, cuanto mayor es la fuerza productiva del trabajo, tanto menor es el tiempo de trabajo necesario para producir un artículo, tanto menor es la masa de trabajo cristalizada en él y tanto menor es su valor. Por el contrario, cuanto menor es la fuerza productiva del trabajo, tanto mayor es el tiempo de trabajo necesario para fabricar un artículo y tanto mayor es su valor. La magnitud del valor de una mercancía varía, pues, en razón directa de la cantidad é inversa de la fuerza productiva del trabajo en ella realizado.
Una cosa puede ser valor de uso sin ser valor. Este es el caso cuando su utilidad para el hombre no se obtiene por el trabajo, como el aire, la tierra virgen, las praderas naturales, la madera silvestre, etcétera. Una cosa puede ser útil y producto del trabajo humano, sin ser mercancía. Quien satisface su necesidad con su propio producto, crea valor de uso, pero no mercancía. Para producir mercancía, no sólo tiene que producir valor de uso, sino valor de uso para otros, valor de uso social. [Y no simplemente para otros. En la Edad Media, el campesino producía grano para pagar el tributo al señor feudal y el diezmo al cura; pero en ninguno de los dos casos era el trigo mercancía, aunque había sido producido para otros. Para ser mercancía, el producto tiene que ser transmitido por el cambio á aquel á quien le sirve como valor de uso.][1] Finalmente, ninguna cosa puède ser valor sin ser objeto de uso. Si es inútil, también es inútil el trabajo contenido en ella, no se cuenta como trabajo y no constituye valor.
- ↑ Nota de la cuarta edición.—[Intercalo lo que va entre paréntesis, porque por su omisión se incurre muy frecuentemente en el error de creer que para Marx es mercancía todo producto consumido por quien no lo produce. F. E.]