produce una mercancía, el valor de ésta la iguala al producto del trabajo simple, y no representa, por lo tanto, sino una cantidad determinada de trabajo simple[1]. Las diversas proporciones en que las diversas especies de trabajo se reducen á trabajo simple, como á su unidad de medida, son fijadas por un proceso social sin que lo sepan los productores, á quienes les parecen provenir de la tradición. Para simplificar, en lo que sigue consideraremos toda especie de fuerza de trabajo como fuerza de trabajo simple, evitándonos así la pena de la reducción.
Lo mismo, pues, que en los valores vestido y tela se hace abstracción de la diferencia de sus valores de uso, en los trabajos representados por esos valores se hace abstracción de la diferencia de sus formas útiles: la confección de vestidos y el tejido. Así como los valores de uso vestido y tela son combinaciones de actividades productivas especiales con paño é hilo, y los valores vestido y tela, por el contrario, simples pulpas iguales de trabajo, así también los trabajos contenidos en estos valores valen, no por su relación productiva con el paño y el hilo, sino sólo como gastos de fuerza humana de trabajo. El trabajo del sastre y el del tejedor forman los valores de uso vestido y tela precisamente por sus cualidades distintas; pero son la substancia del valor del vestido y de la tela sólo en tanto que se hace abstracción de su cualidad especial y ambos tienen la misma cualidad: la de trabajo humano.
Pero el vestido y la tela no son únicamente valores en general, sino valores de magnitud determinada, y, según hemos supuesto, vale el vestido dos veces lo que 10 metros de tela. ¿De dónde viene esta diferencia de la magnitud de su valor? De que la tela sólo contiene la mitad del trabajo contenido en el vestido, de modo que para producir este último hay que gastar la fuerza de trabajo durante doble tiempo que para producir la primera.
Si, pues, en cuanto al valor de uso, el trabajo contenido en la mercancía sólo vale cualitativamente, en cuanto á la magnitud del valor sólo vale cuantitativamente, y después de reducido á trabajo humano sin calificación. Se trata allí del cómo y para qué del trabajo; aquí, del cuánto, del tiempo que dura. Como la magnitud del valor de una mercancía no representa más que la cantidad del trabajo contenido en ella, todas las mercancías, en cierta proporción, tienen que ser valores iguales.
Si la fuerza productiva de todos los trabajos útiles necesarios
- ↑ El lector debe notar que aquí no se trata del salario ó valor que recibe el trabajador por una jornada de trabajo, sino del valor de la mercancía en que se realiza esta jornada de trabajo. La categoría del salario no existe todavía en el punto en que estamos de nuestra exposición.