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Página:El Capital (1898).pdf/37

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EL CAPITAL

para la producción de un vestido no cambia, la magnitud del valor de los vestidos aumenta con su número. Si un vestido representa x días de trabajo, dos vestidos representan 2x, y así sucesivamente. Pero admitamos que el trabajo necesario para la producción aumente al doble ó disminuya á la mitad. En el primer caso, un vestido tiene tanto valor como antes dos vestidos; en el segundo, dos vestidos tienen tanto valor como antes tenía uno solo, aunque en ambos casos un vestido preste los mismos servicios que antes y el trabajo útil en él contenido sea siempre de la misma calidad. Pero la cantidad de trabajo gastado en su producción ha variado.

Una cantidad mayor de valor de uso forma por sí misma mayor riqueza material; dos vestidos, más que uno. Con dos vestidos se puede vestir á dos hombres; con uno, sólo á un hombre. Sin embargo, á la masa creciente de la riqueza material puede corresponder un descenso simultáneo de la magnitud de su valor. Este movimiento antagónico resulta del doble carácter del trabajo. La eficacia de un trabajo útil y concreto en un tiempo dado es lo que se llama su fuerza productiva. El trabajo útil es, pues, una fuente más ó menos rica de productos en la medida en que sube ó baja su fuerza productiva. Una variación de la fuerza productiva, por el contrario, no toca en nada por sí misma el trabajo representado en el valor. Como la fuerza productiva es propia de la forma concreta y útil del trabajo, ella, naturalmente, no puede influir más sobre el trabajo, una vez que se hace abstracción de su forma útil. Cualquiera que sea, pues, la fuerza productiva, un mismo trabajo da siempre, en tiempos iguales, la misma magnitud de valor. Pero da en el mismo tiempo cantidades diferentes de valores de uso: más, cuando la fuerza productiva aumenta; menos, cuando disminuye. El mismo cambio de la fuerza productiva que aumenta la fecundidad del trabajo y la masa de los valores de uso que proporciona, disminuye, pues, la magnitud del valor de la masa así aumentada, si acorta el tiempo total de trabajo necesario para su producción; é inversamente.

Todo trabajo es, por una parte, gasto de fuerza humana de trabajo, en el sentido fisiológico, y á este título de trabajo humano igual ó abstracto constituye el valor de las mercancías. Todo trabajo es, por otra parte, gasto de fuerza humana de trabajo en forma determinada especial, y á este título de trabajo concreto útil produce valores de uso[1].

  1. Nota de la segunda edición. Para probar «que sólo el trabajo es la medida real y definitiva en que se puede apreciar y comparar el valor de todas las mercancías en todos los tiempos», dice A. Smith: «Cantidades iguales de trabajo, en todos los tiempos y lugares, pueden ser consideradas de igual valor para el trabajador. En su estado ordinario de salud, fuerza y ánimo, y con su grado ordinario de habilidad y destreza, tiene él siempre que dar la misma porción de su comodidad, de