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Página:El Capital (1898).pdf/40

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CARLOS MARX

tros de tela, ó 1 vestido vale 20 metros de tela. Pero para expresar relativamente el valor del vestido, tengo que invertir la igualdad y, así que lo haga, la tela pasa á ser equivalente en lugar del vestido. Una misma mercancía no puede, pues, presentarse al mismo tiempo en ambas formas en la misma expresión de valor. Las dos formas se excluyen más bien poláricamente.

Que una mercancía se encuentre en la forma relativa del valor ó en la opuesta forma equivalente, depende exclusivamente de su lugar en la expresión del valor, es decir, de que sea la mercancía cuyo valor se expresa ó sea la mercancía en que se expresa valor.

2. La Forma Relativa Del Valor.
a.—Contenido de esta forma.

Para averiguar cómo la expresión simple del valor de una mercancía está en la relación de valor de dos mercancías, hay que considerar primero esta última prescindiendo completamente de su lado cuantitativo. Casi siempre se procede á la inversa, y se ve en la relación de valor sólo la proporción en que cantidades determinadas de dos especies de mercancías se compensan entre sí. Se olvida que las magnitudes de cosas distintas sólo son cuantitativamente comparables después de reducidas á la misma unidad. Sólo como expresiones de la misma unidad son ellas magnitudes homónimas y comensurables[1].

Que 20 metros de tela = 1 vestido, ó = 20, ó = x vestidos, es decir, que una cantidad dada de tela valga muchos ó pocos vestidos, siempre una proporción semejante implica que la tela y los vestidos, como magnitudes de valor, son expresiones de la misma unidad, cosas de la misma naturaleza. Tela = vestido es la base de la ecuación.

Pero las dos mercancías cualitativamente equiparadas no desempeñan el mismo papel. Sólo el valor de la tela es expresado. ¿Y cómo? Comparándola con el vestido como su «equivalente» ó algo que es «cambiable» con ella. El vestido entra en esta relación sólo como forma de existencia del valor, pues sólo como tal es él lo mismo que la tela. Por otra parte, el propio valor de la tela aparece en la ecuación ó recibe en ella una expresión autónoma, pues sólo como valor se la puede relacionar con el vestido como su equivalente ó cosa cambiable con ella. Así, el ácido butírico es un cuerpo distinto del formiato de propilo. Los dos consisten, sin embargo, en los mismos ele-

  1. Los pocos economistas que, como S. Bailey, se han ocupado del análisis de la forma del valor, no han podido llegar á resultado alguno, primero, porque confunden la forma del valor y el valor, y, en segundo lugar, porque bajo el grosero influjo del burgués práctico, no se fijan desde un principio más que en la determinación cuantitativa. «The command of quantity..... constitutes value.» (Money and its Vicissitudes, Londres, 1837, pag. 11.) Autor, S. Bailey.