Ir al contenido

Página:El Capital (1898).pdf/45

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
39
EL CAPITAL

IV.—Los tiempos de trabajo respectivamente necesarios para la producción de la tela y del vestido, y, por lo tanto, sus valores, pueden variar simultáneamente en la misma dirección, pero en grado desigual, ó en dirección contraria, etc. La influencia de todas esas. posibles combinaciones sobre el valor relativo de una mercancía se deduce de la simple aplicación de los casos I, II y III.

Las variaciones reales de la magnitud del valor no se reflejan, pues, ni directa ni completamente en su expresión relativa ó en la magnitud del valor relativo. El valor relativo de una mercancía puede variar, aunque su valor quede constante. Su valor relativo. puede permanecer constante, aunque su valor cambie, en fin, las variaciones simultáneas de su magnitud de valor y de la expresión relativa de esa magnitud pueden muy bien no corresponderse[1].

3.—La forma de equivalente.

Ya se ha visto: al expresar su valor la mercancía A (la tela) en el valor de uso de la mercancía B (el vestido), distinta de ella, imprime á esta última una forma de valor propia, la de equivalente. La mercancía tela pone en evidencia su carácter de valor en el que vestido, sin tomar una forma de valor distinta de su forma corporal, le es equivalente. La tela expresa, pues, su propio carácter de valor en el hecho de que el vestido es inmediatamente cambiable con ella. La forma de equivalente para una mercancía es, por lo tanto, aquella en que es inmediatamente cambiable con otra mercancía.

Cuando una mercancía, como vestidos, sirve de equivalente á otra mercancía, como tela, y recibe así la propiedad característica de ser inmediatamente cambiable con ella, no se sabe con eso absolutamente la proporción en que vestidos y tela se cambian entre sí. Como

  1. Nota de la segunda edición.— Esta incongruencia entre la magnitud del valor y su expresión relativa, ha sido explotada por la Economía vulgar con su habitual penetración. Por ejemplo: «Admitid que A baja porque B, con la cual se cambia, sube, aunque no por eso A cueste menos trabajo, y vuestro principio general del valor se derrumba..... Admitiendo que el valor de B baja con relación á A porque el valor de A sube con relación á B, se quita toda base al gran principio enunciado por Ricardo de que el valor de una mercancía es siempre determinado por la cantidad de trabajo incorporado á ella, pues si una variación en el costo de A modifica, no sólo su propio valor en relación con B, con la cual se cambia, sino también el valor de B relativamente al de A, aunque ningún cambio se ha verificado en la cantidad de trabajo exigida para la producción de B, cae, no sólo la doctrina que asegura que la cantidad de trabajo gastada en un articulo regula su valor, sino también la doctrina de que los costos de producción de un artículo regulan su valor.» (J. Broadhurst, Political Economy, Londres, 1842, págs. 11-14.)

    El Sr. Broadhurst podría decir con la misma razón: considérese la serie de fracciones 10/20, 10/50, 10/100; el número 10 permanece invariable, y sin embargo, su magnitud proporcional, su magnitud relativamente á los denominadores 20, 50, 100, disminuye constantemente. Así cae el gran principio según el cual la magnitud de un número entero es regulada por el número de las unidades contenidas en él.