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Página:El Capital (1898).pdf/46

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CARLOS MARX

la magnitud del valor de la tela está dada, esa proporción depende de la magnitud del valor de los vestidos. Que el vestido sea expresado como equivalente y la tela como valor relativo, ó, inversamente, la tela como equivalente y el vestido como valor relativo, la magnitud del valor del vestido es determinada siempre por el tiempo de trabajo necesario para su producción, con independencia, pues, de su forma de valor. Pero así que la mercancía vestido toma en la expresión del valor el sitio del equivalente, la magnitud de su valor no es expresada absolutamente como magnitud de valor. Ella figura en la ecuación del valor simplemente como cantidad determinada de una cosa.

Por ejemplo: 40 metros de tela valen ¿qué? 2 vestidos. Porque la mercancía vestido desempeña aquí el papel de equivalente, y el valor de uso vestido figura frente á la tela como cuerpo-valor, basta una cantidad determinada de vestidos para expresar una cantidad determinada del valor tela. Dos vestidos pueden, pues, expresar la magnitud del valor de 40 metros de tela; pero nunca podrían expresar su propia magnitud de valor, la magnitud del valor de los vestidos. La apreciación superficial del hecho de que el equivalente posee siempre en la ecuación del valor simplemente la forma de una cantidad de una cosa, de un valor de uso, ha conducido á Bailey, así como á muchos de sus predecesores y sucesores, á ver equivocadamente en la expresión del valor sólo una relación cuantitativa. La forma de equivalente de una mercancía no contiene, al contrario, ninguna determinación cuantitativa de valor.

La primera particularidad que ofrece á nuestra consideración la forma de equivalente es esta: el valor de uso se hace forma de manifestación de su contrario, el valor.

La forma natural de la mercancía se hace forma de valor. Pero, notabene, ese quid pro quo sólo tiene lugar para una mercancía B (vestido, ó trigo, ó hierro, etc.) dentro de la relación de valor en que otra mercancía cualquiera A (tela, etc.) entra con ella. Como ninguna mercancía puede referirse á sí misma como equivalente, ni servirse de su propia forma natural para expresar su propio valor, tiene que referirse á otra mercancía como equivalente, ó hacer de la forma natural de otra mercancía su propia forma de valor.

Esto nos lo hará comprender el ejemplo de una medida que se aplica á los cuerpos-mercancías como cuerpos-mercancías, es decir, como valores de uso. Un pilón de azúcar, como es un cuerpo, es pesado y tiene, por lo tanto, peso, aunque no se puede ver ni tocar el peso de un pilón de azúcar. Tomamos entonces diversos pedazos de hierro cuyo peso está determinado de antemano. La forma corporal del hierro, considerada en sí misma, está tan lejos de ser forma de aparición del peso, como la del pilón de azúcar. Sin embargo, para