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Página:El Capital (1898).pdf/51

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EL CAPITAL

contenida en su relación de valor con la mercancía B, hemos visto que dentro de ella la forma natural de la mercancía A sólo figura como forma de valor de uso, y la forma natural de la mercancía B sólo como forma del valor. El contraste interno entre valor de uso y valor, oculto en la mercancía, se manifiesta en un contraste externo, es decir, en la relación entre dos mercancías, de las cuales, aquella cuyo valor debe ser expresado figura inmediatamente sólo como valor de uso, y, por el contrario, la otra en que se expresa valor, sólo como valor de cambio. La forma simple del valor de una mercancía es, pues, la forma simple de aparición del contraste de valor de uso y valor contenido en ella.

En todos los estados sociales, el producto del trabajo es objeto de uso; pero sólo una época de desarrollo históricamente determinada que presenta el trabajo gastado en la producción de una cosa de uso como su propiedad «objetiva», es decir, como su valor, transforma el producto del trabajo en mercancía. Se sigue de ahí que la forma simple del valor de la mercancía es al mismo tiempo la forma mercancía simple del producto del trabajo, y que el desarrollo de la forma mercancía coincide con el desarrollo de la forma valor.

Á primera vista se advierte la insuficiencia de la forma simple del valor, forma embrionaria que sólo por una serie de metamorfosis llega á ser la forma precio.

Cualquiera que sea la mercancía B en que se exprese el valor de A, la forma simple del valor no hace más que distinguir el valor de la mercancía A de su propio valor de uso, y la pone así en relación de cambio con una sola y única especie de mercancía, distinta de ella, en lugar de representar su igualdad cualitativa y proporcionalidad cuantitativa con todas las otras mercancías. Á la forma simple del valor relativo de una mercancía corresponde la forma de equivalente única de otra mercancía. Así, en la expresión relativa del valor de la tela, el vestido sólo posee forma de equivalente ó es sólo inmediatamente cambiable con relación á esta especie única de mercancía: la tela.

La forma simple del valor se transforma, sin embargo, por sí sola en una forma más completa. Por medio de ésta, el valor de una mercancía A es también expresado sólo en una especie distinta de mercancía; pero es completamente indiferente de qué especie es esta segunda mercancía, vestido, hierro, trigo, etc. Según, pues, entre en relación de valor con esta ó aquella especie de mercancía, resultan diversas expresiones simples del valor de una misma y única mercancía[1]. El número de sus posibles expresiones de valor no está li-

  1. En Homero, por ejemplo, el valor de una cosa es expresado en una serie de cosas distintas.