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Página:El Capital (1898).pdf/55

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EL CAPITAL

una de ellas aparecen todas las otras sólo en la forma de equivalentes. La forma desarrollada del valor se presenta de hecho desde que un producto del trabajo, el ganado, por ejemplo, es cambiado, no por excepción, sino ya por costumbre, con otras distintas mercancías.

La forma general expresa los valores mercantiles en una misma mercancía separada de todas las otras, por ejemplo, en tela, y expresa así los valores de todas las mercancías por su igualdad con la tela. Como igual á tela, el valor de toda mercancía es ahora distinto, no sólo de su propio valor de uso, sino de todo valor de uso, y por eso mismo expresado como lo que es común á ella y á toda otra mercancía. Esta forma es la primera que refiere realmente las mercancías entre sí como valores ó las presenta recíprocamente como valores de cambio.

Las dos formas anteriores expresan el valor de una mercancía, sea en una sola mercancía distinta, sea en una serie de muchas otras mercancías. En ambos casos es, puede decirse, asunto privado de cada mercancía el darse una forma de valor, y ella lo realiza sin intervención de las otras mercancías. Éstas desempeñan frente á ella simplemente el papel pasivo de equivalente. La forma general del valor, por el contrario, es el resultado de la obra común del conjunto de las mercancías. Una mercancía adquiere su expresión general de valor sólo cuando todas las otras mercancías expresan su valor en el mismo equivalente; lo que tiene que hacer también toda nueva especie de mercancía que se presente. Y así se ve que la objetividad del valor de las mercancías, al ser la simple «existencia social» de estas cosas, sólo puede ser expresada por su relación social de conjunto, y que su forma de valor tiene que ser socialmente válida.

Como iguales á la tela, aparecen ahora todas las mercancías, no sólo como valores en general, cualitativamente iguales, sino al mismo tiempo como magnitudes de valor cuantitativamente comparables. Al reflejar sus magnitudes de valor en un mismo material, la tela, esas magnitudes de valor refléjanse entre sí recíprocamente. Por ejemplo: 10 libras de té = 20 metros de tela, y 40 libras de café = 20 metros de tela; de donde: 10 libras de té: 40 libras de café, ó 1 libra de café contiene sólo 1/4, de la substancia del valor, ó sea el trabajo, contenida en 1 libra de té.

La forma general del valor relativo de las mercancías en general imprime á la mercancía equivalente, la tela, que se separa de todas las otras, el carácter de equivalente general. La forma natural propia de ésta es el aspecto común del valor de todas, y la tela es por eso inmediatamente cambiable con todas las otras mercancías. Su forma corporal pasa por la encarnación visible de todo trabajo humano. El tejido, trabajo privado que produce la tela, adquiere al mismo tiempo