frente á ella en la forma de equivalente. Aquí ya no se pueden invertir los dos términos de la ecuación del valor —como 20 metros de tela = 1 vestido ó = 10 libras de té ó 10 = libras de té ó = 1 fanega de trigo, etc.— sin cambiar el carácter del conjunto de ellas y pasarlas de la forma total á la forma general del valor.
En fin, la forma C y última da al conjunto de las mercancías una forma general y social del valor relativo por y en tanto que excluye de la forma de equivalente general á todas las mercancías, excepto una. Una mercancía, la tela, se encuentra, por consiguiente, en forma inmediatamente cambiable con todas las otras mercancías ó en forma inmediatamente social, por y en tanto que todas las otras mercancías no se encuentran en esa forma[1].
La mercancía que figura como equivalente general está, por el contrario, excluída de la forma unitaria y general del valor relativo. Si la tela, es decir, una mercancía cualquiera que esté en la forma de equivalente general, tomara parte al mismo tiempo en la forma general del valor relativo, tendría que servirse á sí misma de equivalente. Obtendríamos así: 20 metros de tela = 20 metros de tela, tautología que no expresa valor ni magnitud del valor. Para expresar el valor relativo del equivalente general hay que invertir la forma C. El no posee forma alguna de valor relativo común con otras mercancías, sino que su valor relativo se expresa en la serie interminable de todas las otras mercancías. Y así la forma desarrollada del valor relativo, ó forma B, se nos presenta ahora como la forma específica del valor relativo de la mercancía equivalente.
La forma de equivalente general es una forma del valor en general. Puede, pues, recaer en una mercancía cualquiera. Por otra parte, una mercancía sólo se encuentra en la forma de equivalente
- ↑ En la mercancia inmediatamente cambiable con todas las otras nada indica que es una forma de mercancía opuesta á la forma no inmediatamente cambiable, y tan inseparable de ésta como la positividad de un polo magnético de la negatividad del otro. Puede alguien, por lo tanto, imaginarse que es posible poner á todas las mercancías al mismo tiempo el sello de inmediatamente cambiables, como puede imaginarse que es posible hacer papas á todos los católicos. Para el pequeño burgués, que ve el nec plus ultra de la libertad humana y de la independencia individual en la producción de mercancías, sería, naturalmente, muy deseable verse exento de los inconvenientes de esta forma, sobre todo de que las mercancías no sean inmediatamente cambiables. La pintura de esta utopia de tendero es el socialismo de Proudhon, que, como en otra parte lo he mostrado, no tiene siquiera el mérito de la originalidad, pues ha sido desarrollado mucho antes y mejor por Gray, Bray y otros. Esto no impide que semejante sabiduría cunda hoy en ciertos círculos con el nombre de ciencia. Jamás una escuela ha abusado más que la de Proudhon de la palabra ciencia, pues
«Begriffe fehlen,
Da stellt zur rechten Zeit ein Wort sich ein».