porque todas las otras mercancías expresan su valor en ella, sino, al contrario, éstas parecen expresar en general su valor en ella porque es moneda. El movimiento intermedio desaparece, en su propio resultado, sin dejar huella. Las mercancías encuentran su propia forma de valor, ya lista, en un cuerpo-mercancía que existe fuera de ellas y junto á ellas, sin participación de ellas mismas. El oro y la plata, como salen de las entrañas de la tierra, son al punto la encarnación inmediata de todo trabajo humano. De ahí la magia de la moneda. La conducta simplemente atomística de los hombres en el proceso social de la producción, y, así, el aspecto material de sus propias relaciones de producción, que son independientes de su crítica y de su acción individual consciente, se manifiesta desde luego en la forma de mercancía que toman los productos del trabajo en general. El enigma del fetiche-moneda no es, pues, más que el enigma del fetiche-mercancía, visible y deslumbrador.
Capítulo III
La moneda ó la circulación de las mercancías.
I.—Medida de los valores.
En toda esta obra, para simplificar, supongo que el oro es la mercancía-moneda.
La primera función del oro consiste en dar al conjunto de las mercancías la materia de expresión de su valor ó en representar los valores como cantidades del mismo nombre, cualitativamente iguales y cuantitativamente comparables. Así funciona como medida general de los valores, y sólo en virtud de esta función el oro, mercancía equivalente específica, pasa á ser moneda.
No es la moneda lo que hace comensurables á las mercancías. Al contrario. Las mercancías pueden medir en común sus valores en la misma mercancía específica y transformar á ésta en la medida común de valor ó moneda, porque todas, como valores, son trabajo materializado y, por eso, comensurables por sí mismas. La moneda, como medida del valor, es la forma que necesariamente reviste la medida inmanente del valor de las mercancías, el tiempo de trabajo[1].
- ↑ La cuestión de por qué la moneda no representa inmediatamente el tiempo de trabajo, de modo que, por ejemplo, un billete represente x horas de trabajo, se reduce simplemente á la cuestión de por qué, sobre la base de la producción mer-