Como la expresión del valor de las mercancías en oro es ideal, para esa operación se puede emplear también oro simplemente ideal ó representado. Todo dueño de mercancías sabe que está lejos de haber transformado sus mercancías en oro cuando da á su valor la forma de precio ó la forma oro imaginada, y que no necesita ni un grano de oro real para apreciar en oro un valor de millones en mercancías. En su función de medida del valor, la moneda sirve, pues, sólo como moneda ideal ó representada. Esta circunstancia ha motivado las más locas teorías[1]. Aunque para la función de medir el valor la moneda sólo sirve idealmente, el precio depende por completo de la materia moneda real. El valor, es decir, la cantidad de trabajo humano contenida, por ejemplo, en una tonelada de hierro, se expresa en una cantidad ideal de la mercancía-moneda, que contiene otro tanto de trabajo. Según, pues, sirvan como medida del valor el oro, la plata ó el cobre, el valor de la tonelada de hierro recibe expresiones de precio completamente distintas ó es representado en cantidades muy distintas de oro, plata ó cobre.
Por lo tanto, cuando dos distintas mercancías, por ejemplo, el oro y la plata, sirven al mismo tiempo como medida del valor, todas las mercancías tienen dos expresiones de precio diferentes, precio oro y precio plata, que marchan tranquilamente juntas, en tanto que no varía la proporción del valor del oro y la plata, por ejemplo, 1: 15. Pero toda variación de esta relación de valor altera la relación entre los precios oro y los precios plata de las mercancías, y demuestra así de hecho que la duplicidad de la medida del valor contradice su función[2].
- ↑ Véase Karl Marx, Zur Kritik... etc., Teorias sobre la unidad de medida de la moneda.
- ↑ «Donde el oro y la plata son legalmente moneda, es decir, medida del valor, siempre se ha intentado en vano de tratarlos como una sola y misma materia. Suponer que el mismo tiempo de trabajo tiene que materializarse invariablemente en la misma proporción de plata y oro, es supoñer en realidad que la plata y el oro son una misma materia, y que una masa determinada del metal menos valioso constituye una fracción invariable de una masa determinada de oro. Desde el gobierno de Eduardo III, hasta el tiempo de Jorge II, la historia de la moneda inglesa presenta una serie continua de perturbaciones resultantes del conflicto entre la fijación legal de la relación de valor del oro y la plata y las oscilaciones de su valor real. Unas veces el oro era apreciado demasiado alto; otras, la plata. El metal menospreciado era sustraído á la circulación, fundido y exportado. La ley modificaba después la proporción de valor entre los dos metales; pero su nuevo valor nominal pronto entraba en el mismo conflicto que el antiguo con la proporción de valor real.—La muy débil y transitoria baja del valor del oro respecto de la plata, á consecuencia de la demanda de plata en la India y la China, ha originado en nuestros propios tiempos el mismo fenómeno en la más grande escala, determinando en Francia la exportación de la plata y su desalojo de la circulación por el oro. Durante los años 1855, 1856 y 1857, el exceso del oro importado sobre el oro exportado fué en Francia de 41.580.000 libras esterlinas, mientras que la exportación de
un Dr. Harvey, que no ha descubierto la circulación de la sangre, labró su fortuna ese mismo año con recetas charlatanescas que prometían librar á la Burguesía y á la Aristocracia de su exceso de grasa.