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Página:El Capital (1898).pdf/81

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EL CAPITAL

Las mercancías cuyo precio está determinado se presentan todas en esta forma: a mercancía A = x oro, b mercancía B = z oro, c mercancía C = y oro, etc., forma en que a, b, c representan masas determinadas de las mercancías A, B, C, y x, z, y masas determinadas de oro. Los valores de las mercancías se transforman así en quanta ideales de oro, de diferente magnitud, y, por lo tanto, á pesar de la abigarrada variedad de los cuerpos-mercancías, en magnitudes del mismo nombre, en cantidades de oro. Como tales cantidades distintas de oro, ellas se comparan y se miden entre sí, y así se desarrolla la necesidad técnica de referirlas á una cantidad fija de oro como á su unidad de medida, y esta misma unidad de medida se transforma en escala de medida, dividiéndose en partes alícuotas. Antes de pasar á ser moneda, el oro, la plata y el cobre poseen ya esa escala en sus medidas de peso; de manera que, por ejemplo, una libra sirve de unidad de medida, que por un lado se subdivide en onzas, etc., y por el otro se adiciona en quintales, etc.[1] En toda circulación metálica, los nombres preexistentes de la escala de pesas son por eso también los nombres originarios de la escala monetaria ó escala de los precios.

Como medida de los valores y como escala de los precios, la moneda llena dos funciones completamente diversas. Es medida de los valores, como encarnación social del trabajo humano; medida de los precios, como un peso fijo de metal. Como medida de los valores, sirve para transformar los valores de las diversas mercancías en precios, en cantidades ideales de oro; como medida de los precios, mide estas cantidades. En la medida de los valores, las mercancías se miden como valores; la escala de los precios mide, al contrario, cantidades de oro según un quantum de oro, y no el valor de un quantum de oro en el peso de otro. Para la escala de los precios hay que fijar un peso determinado de oro como unidad de medida. Aquí, como en todas las otras determinaciones de medida de magnitudes del mismo

    plata excedió en 14.704.000 libras esterlinas á la importación del mismo metal. En los países donde ambos metales son medidas legales del valor, y deben por eso ser aceptados ambos en pago, mientras que se puede pagar á voluntad en plata ó en oro, el metal en alza tiene en realidad un premio y, como toda otra mercancía, mide su precio en el metal apreciado con exceso, que es el único que sirve como medida del valor. Toda la experiencia histórica sobre este punto se reduce simplemente á que donde la ley atribuye á dos mercancías la función de medida del valor, sólo una de ellas se mantiene de hecho como tal.» (Karl Marx, ob. cit., páginas 52-53.)

  1. La particularidad de que en Inglaterra la onza de oro, unidad de la escala monetaria, no se divide en partes alícuotas, se explica como sigue: «Originariamente, nuestra acuñación se adaptaba sólo al empleo de la plata.—De ahí que una onza de plata puede siempre ser dividida en cierto número adecuado de piezas de moneda; pero como el oro se introdujo más tarde, en una acuñación apropiada sólo para plata, una onza de oro no puede ser acuñada en un número adecuado de piezas.» (Maclaren, History of the Currency, Londres, 1858, pág. 16.)