nombre, es decisiva la fijeza de las relaciones de medida. La escala de los precios llena, pues, sus funciones tanto mejor, cuanto más invariable es la cantidad de oro que sirve de medida. Como medida de los valores, el oro no sirve sino porque él mismo es producto del trabajo, es decir, un valor que puede variar[1].
Desde luego es claro que un cambio en el valor del oro no dificulta en lo más mínimo su función como escala de los precios. Aun cuando varíe el valor del oro, cantidades distintas de oro conservarán siempre entre sí la misma relación de valor. Si el valor del oro bajara 1.000 por 100, 12 onzas de oro tendrían siempre 12 veces más valor que una onza, y en los precios sólo se trata de la relación de distintas cantidades de oro entre sí. Como, por otra parte, una onza de oro no varía absolutamente en peso con la baja ó con el alza de su valor, no varía tampoco el de sus partes alícuotas; de modo que el oro, como escala fija de los precios, presta siempre el mismo servicio, aun cuando varíe su valor.
La variación del valor del oro no impide tampoco su función como medida del valor. Esa variación toca á todas las mercancías al mismo tiempo; deja, pues, cæteris paribus, sin modificar sus valores relativos recíprocos, aunque todos ellos se expresen ahora en precios oro más altos ó más bajos que antes.
Lo mismo que al representar el valor de una mercancía en el valor de uso de cualquiera otra, al apreciar las mercancías en oro se supone también que en el momento dado la producción de una cantidad determinada de oro cuesta una cantidad determinada de trabajo. Respecto del movimiento de los precios de las mercancías en general, es regulado por las leyes de la expresión simple relativa del valor, que ya hemos desarrollado.
Un alza general de los precios de las mercancías implica un alza de los valores de las mercancías, si el valor de la moneda no varía, y la inmovilidad de los valores de las mercancías, si el valor de la moneda baja. Inversamente, una baja general de los precios, si el valor de la moneda no varía, sólo es posible cuando bajan los valores de las mercancías; si los valores de las mercancías no varían, cuando sube el valor de la moneda. De donde no se deduce absolutamente que el alza del valor de la moneda traiga una baja proporcional de los precios de las mercancías, ni una baja del valor de la moneda una elevación proporcional de los precios de las mercancías. Esto sólo es cierto para las mercancías cuyo valor no varía. Las mercancías, por ejemplo, cuyo valor sube uniforme y simultáneamente con el valor
- ↑ Es indecible la confusión que hay en las obras inglesas respecto de la medida de los valores (measure of value) y la escala de los precios (standard of value). Las funciones son constantemente confundidas, así como sus nombres.