II.—Medio de circulación.
A.—La metamorfosis de las mercancías.
Hemos visto que el proceso del cambio de las mercancías comprende relaciones contradictorias que se excluyen recíprocamente. El desarrollo de la mercancía no suprime esas contradicciones, pero crea la forma en que ellas pueden moverse. Este es, en general, el método por el cual se solucionan las contradicciones reales. Es, por ejemplo, una contradicción que un cuerpo caiga constantemente sobre otro y con la misma constancia se aleje de él. La elipse es una de las formas de movimiento en que esa contradicción se realiza y se resuelve á la vez.
En tanto que el proceso del cambio pasa las mercancías de la mano en que no son valores de uso á la mano en que lo son, es él la circulación social de la materia. El producto de un trabajo útil reemplaza al de otro. Una vez llegada al punto en que sirve de valor de uso, la mercancía cae de la esfera del cambio á la esfera del consumo. Sólo la esfera del cambio nos interesa aquí. Tenemos, pues, que examinar el conjunto del proceso desde el punto de vista de la forma, es decir, sólo el cambio de forma ó la metamorfosis de la mercancía por cuyo medio se verifica la circulación social de las materias.
Que este cambio de forma sea muy imperfectamente comprendido, se debe, prescindiendo de la falta de claridad sobre el concepto mismo del valor, á la circunstancia de que todo cambio de forma de una mercancía se pasa en el cambio de dos mercancías, una mercancía común y la mercancía-moneda. Si uno se atiene sólo al elemento material, el cambio de mercancía por oro, no se entera precisamente de lo que debe ver, á saber: lo que se pasa con la forma. No advierte que el oro como simple mercancía no es moneda, y que las otras mercancías se refieren ellas mismas en sus precios al oro como á su propia figura de moneda.
Sin dorarlas ni azucararlas, las mercancías entran en el proceso del cambio. Éste produce el desdoblamiento de la mercancía en mercancía y moneda, contraste externo en que ellas exponen su contraste inmanente de valor de uso y valor. En ese contraste, las mercancías se presentan ante la moneda como valores de uso ante el valor de cambio. Ambos lados del contraste son, por otra parte, mercancías y, por lo tanto, combinaciones de valor de uso y valor. Pero esta combinación se manifiesta en ambos polos en sentido contrario, y manifiesta al propio tiempo así la relación recíproca de éstos. La mercancía es valor de uso real, mientras que su valor de cambio sólo