Ir al contenido

Página:El Capital (1898).pdf/91

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
85
EL CAPITAL

inversa del valor de uso puramente ideal del dinero: la transformación de la mercancía en dinero es al propio tiempo transformación del dinero en mercancía. El proceso único es bilateral: del lado del poseedor de la mercancía, venta; del lado del poseedor del dinero, compra. Ó venta es compra: M — D al propio tiempo D — M[1].

Hasta ahora no conocemos más relación económica entre los hombres que la de poseedores de mercancías, relación en que ellos no se apropian el producto del trabajo de otro sino enajenando el suyo propio. Un poseedor de mercancías no puede, pues, presentarse ante otro como poseedor de dinero, sino porque el producto de su trabajo posee por naturaleza la forma moneda, es decir, es material monetario, oro, etc., ó porque su propia mercancía ya ha mudado de piel y se ha despojado de su primitiva forma de valor de uso. Para funcionar como moneda, el oro tiene naturalmente que entrar en el mercado por algún punto. Este punto está en su fuente de producción, donde se cambia como producto inmediato del trabajo con otro producto del trabajo del mismo valor. Pero á partir de ese instante, él representa constantemente precios realizados de mercancías[2]. Excepto en el trueque del oro por mercancías en su fuente de producción, el oro es en manos de todo poseedor de mercancías la figura de su mercancía enajenada, el producto de la venta ó de la primera metamorfosis de la mercancía, M—D[3]. El oro ha llegado á ser medida del valor ó moneda ideal porque todas las mercancías medían en él sus valores y hacían así de él la figura ideal de su valor, opuesta á su figura de uso. Pasa á ser moneda real porque las mercancías todas, al enajenarse, hacen de él su figura de uso realmente transformada y, así, su figura real de valor. En su figura de valor, la mercancía se despoja de todo vestigio de su valor de uso originario y del trabajo útil especial que la ha creado, para reducirse á la materialización uniforme y social de trabajo humano indistinto. Por eso no se ve en la moneda de qué especie es la mercancía transformada en ella. En su forma moneda, la una tiene el mismo aspecto que la otra. La moneda, por lo tanto, puede ser lodo, aunque el lodo no es moneda. Supongamos que las dos piezas de oro por las cuales nuestro tejedor ha enajenado su mercancía son la figura transformada de una fanega de trigo. La venta de la tela, M — D, es al propio tiempo su compra, D — M. Pero bajo su faz de venta de la tela, este proceso principia

  1. «Toda venta es compra» (Dr. Quesnay, Dialogues sur le Commerce et les Travaux des Artisans, Physiocrates, ed. Daire, primera parte, París, 1846, pág. 170), ó, como dice Quesnay en sus Maximes Générales, «vender es comprar».
  2. «No pudiendo pagarse el precio de una mercancía sino con el precio de otra mercancía.» (Mercier de la Riviére, L'Ordre naturel et essentiel des sociétés politiques, Physiocrates, ed. Daire, segunda parte, pág. 554.)
  3. «Para tener ese dinero es preciso haber vendido.» (Ob. cit., pág. 543.)