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Página:El Capital (1898).pdf/93

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EL CAPITAL

movimientos opuestos y complementarios entre sí, M — D y D ― M. Estas dos transformaciones opuestas de la mercancía se pasan en dos distintos actos sociales de su poseedor y se reflejan en dos caracteres económicos opuestos del mismo. Como agente de la venta, es él vendedor; como agente de la compra, comprador. Pero así como en toda transformación de la mercancía, sus dos formas, forma mercancía y forma moneda, existen simultáneamente, bien que en polos opuestos, frente al poseedor de mercancías como vendedor está otro como comprador, y frente al comprador, otro como vendedor. Así como la misma mercancía pasa sucesivamente por las dos transformaciones contrarias, de mercancía pasa á moneda y de moneda á mercancía, así alterna el mismo poseedor de mercancías los papeles de vendedor y comprador. Estos no son, pues, absolutamente caracteres fijos, sino que constantemente cambian de persona.

La metamorfosis completa de una mercancía supone en su forma más simple cuatro términos y tres personæ dramatis. Primero se presenta ante la mercancía la moneda como figura de su valor, que está en el bolsillo ajeno dura y sonante como es en realidad, y así ante el poseedor de mercancías se presenta el poseedor de moneda. Pero tan pronto como la mercancía se ha transformado en moneda, esta última pasa á ser su pasajera forma de equivalente, cuyo valor de uso ó contenido existe en otros cuerpos-mercancías. Como punto final de la primera transformación de la mercancía, la moneda es punto de partida de la segunda. Y así el vendedor del primer acto pasa á ser comprador en el segundo, en que un tercer poseedor de mercancías se le presenta como vendedor[1].

Las dos fases inversas del movimiento metamórfico de la mercancía constituyen un círculo: forma mercancía, muda de esta forma, vuelta á ella. Por supuesto, que la mercancía misma está aquí contrariamente determinada. Para su poseedor no es valor de uso en el punto de partida; sí lo es en el punto final. Así aparece primero la moneda como el sólido cristal de valor en que se transforma la mercancía, para desvanecerse después como su simple forma de equivalente.

Las dos metamorfosis que constituyen el movimiento circular de una mercancía, constituyen al propio tiempo las metamorfosis parciales inversas de otras dos mercancías. La misma mercancía (tela) abre la serie de sus propias metamorfosis y cierra la metamorfosis total de otra mercancía (del trigo). Durante su primer cambio, la venta, desempeña por sí misma esos dos papeles. Por el contrario,

  1. «Hay, pues, cuatro términos y tres contratantes, de los cuales uno interviene dos veces.» (Le Trosne, ob. cit., pág. 908.)