Ir al contenido

Página:El Capital (1898).pdf/96

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
90
CARLOS MARX

Como mediador de la circulación de las mercancías, adquiere el dinero la función de medio de circulación.

B.—Curso de la moneda.

El cambio de forma en que se realiza la circulación de los productos del trabajo, M — D — M, hace que el mismo valor constituya como mercancía el punto de partida del proceso, y como mercancía vuelva á él. Este movimiento de las mercancías es, pues, circular. La misma forma excluye, por otra parte, la circulación de la moneda. Su resultado es el constante alejamiento del dinero respecto de su punto de partida, en lugar de acercarse á él. Mientras el vendedor conserva el dinero, figura transformada de su mercancía, ésta se encuentra en el estadio de la primera metamorfosis, ó no ha recorrido sino la primera mitad de su círculo. Una vez completo el proceso, vender para comprar, la moneda se aleja otra vez de manos de su primitivo poseedor. Es cierto que cuando el tejedor, después de haber comprado la biblia, vuelve á vender tela, vuelve también el dinero á sus manos. Pero no vuelve por la circulación de los primeros 20 metros de tela, en virtud de la cual pasó, por el contrario, de manos del tejedor á las del vendedor de biblias. No vuelve sino por la renovación ó repetición del mismo proceso de circulación de nueva mercancía, y termina aquí como allí con el mismo resultado. La forma de movimiento inmediatamente comunicada al dinero por la circulación de las mercancías es, pues, su constante alejamiento del punto de partida, su paso de las manos de un poseedor de mercancías á las de otro, ó su curso (currency, cours de la monnaie).

El curso de la moneda presenta una repetición constante y unísona del mismo proceso. La mercancía está siempre del lado del vendedor; la moneda, siempre del lado del comprador, como medio de compra. Funciona como medio de compra realizando el precio de la mercancía. Al realizarlo, la moneda pasa la mercancía de las manos del vendedor á las del comprador, transportándose al propio tiempo ella misma de las manos del comprador á las del vendedor, para repetir con otra mercancía el mismo proceso. No se ve á primera vista que esta forma unilateral del movimiento de la moneda proviene de la forma bilateral del movimiento de la mercancía. La misma natu-

    lación de mercancías son fenómenos pertenecientes á los más diversos modos de producción, aunque en amplitud y alcance distintos. No se sabe, pues, nada acerca de la differentia specifica de esos modos de producción, ni se los puede juzgar cuando se conoce únicamente las categorías abstractas de la circulación de mercancías que les son comunes. No hay ciencia como la Economía política para darse una gran importancia con los lugares comunes más elementales. J.—B. Say, por ejemplo, se permite opinar acerca de las crisis porque sabe que la mercancia es producto.