,de ella las balas de algodón que han sido respetadas por el fuego.
Entre tanto, Roberto Kurtis no permanece inactivo, y su tripulación le secunda con celo ejecutando importantes tareas.
En primer lugar restablece el palo de mesana que cayó cuando encalló el buque, y que pudo hallarse sobre el arrecife con todo su aparejo. Por medio de pescantes instalados hácia popa, ha podido volverse á poner el palo sobre su antiguo pie después de escopleado á este efecto por el carpintero Daoulas. Un engimelgado conveniente mantenido por fuertes ligaduras y clavos de hierro asegura la unión de las dos partes rotas.
Hecho esto, se revisa con cuidado todo el aparejo; los obenques, los brandales, los estais, vuelven á enderezarse, se cambian algunas velas, y una vez restablecidas las maniobras corrientes, pensamos ya poder navegar con seguridad.
Tanto en la popa como en la proa del