Esta página no ha sido corregida
191
El Chancellor.
—Sí, le digo, estrechándole exclusivamente la mano. Los dos le salvaremos.
Pero antes que yo, Roberto Kurtis se ha llegado á Andrés y va á llevarlo á los obenques del palo mayor cuando el Chancellor, al cual empujaba entonces el viento rápidamente, se detiene de improviso dando una sacudida violenta.
El buque se hunde. El agua me llega á las piernas. Instintivamente echo mano á una cuerda...: pero de repente se detiene el hundimiento y cuando el puente está ya á dos pies bajo el nivel del agua el Chancellor queda inmóvil.