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Página:El Chancellor (1895).pdf/216

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El Chancellor.

mugidos del mar. Grandes sábanas de espumas, lividas, más que blancas, pasan por los más.iles, imprimiéndoles grandes oscilaciones. Dos sombras negras se destacan hácia poco sobre el color blanquizco del mar: son el capitán Kurtis y el contramaestre: sus voces, que se distin guen poco en medio del estrépito de las o as y de los silbidos de la brisa llegan á mis oídos como un largo gemido.

En aquel momento uno de los marineros que ha subido á la gavia para amarrar un cabo, pasa cerca de mí.

—¿Qué hay? le pregunto.

—El viento ha cambiado......

El marinero añade después algunas palabras que no he podido oir claramente. Sin embargo, me parece ha añadido, de medio á medio.

De medio á medio! Pero entonces el viento ha saltado del Nordeste al Sudoeste, y ahora nos rechaza á alta mar.

Mis pensamientos no me han engañado.

En efecto, amaLece poco a poco: el