—Y agua sin duda, añade miss Herbey, tal vez el agua que nos falta.
Habia mucho que responder á estos dos jóvenes, pero no quiero mezclar mi triste prosa con su poesía. Contemplan la tempestad bajo un punto de vista especial y durante una hora les oigo poetizar y llamarla con el deseo.
Entre tanto el firmamento se ha ido ocultando poco á poco detrás de un velo espeso de nubes. Los astros se apagan uno á uno en el zenit poco tiempo después de haber desaparecido las constelaciones zodiacales bajo las brumas del horizonte. Vapores negros y espesos circulan sobre nuestras cabezas y cubren Esta malas últimas estrellas del cielosa de vapores arroja á cada instante grandes resplandores blanquizcos sobre los cuales se destacan pequeñas nubes grises.
Todo este receptáculo de electricidad establecido en las altas regiones de la at-