hipócrita alguna reserva secreta, de la cual saca todavía alimento? Le he vigilado pero no descubierto nada.
El calor continúa siendo fuerte y hasta insoportable cuando no le templa la brisa. La ración de agua es ciertamente insuficiente, pero el hambre mata en nosotros la sed. Y cuando pienso que según dicen la falta de agua nos haría padecer todavía más que la de víveres, no puedo creerlo, ó á lo menos imaginarlo en este momento. Sin embargo, con frecuencia se ha hecho esta observación: quiera Dios que no nos veamos reducidos á es te nuevo extremo.
Por fortuna quedan algunas azumbres de agua en la barrica rota por la tempestad, y la segunda barrica está todavía intacta. Aunque nuestro numero se ha disminuido, el capitán, no obstante ciertas reclamaciones, ha reducido la ración cuotidiana á un cuartillo por persons.
Yo apruebo esta disposición.
En cuanto al aguardiente, no queda