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Página:El Chancellor (1895).pdf/324

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El Chancellor.

vez y preveo que nos va á causar tormen tos más insoportables que los del hambre. Ya la mayor parte de nosotros tienen la boca, la garganta y la faringe contraídas por la sequedad, las mucosas se endurecen bajo este aire cálido que aspiran.

A instancias mías, el capitán ha modificado esta vez el régimen habitual, concediendo doble ración de agua, y hemos podido satisfacer la sed bien ó mal, cuatro veces al día. Digo bien ó mal, porque esta agua conservada en el fondo de la barrica, aunque cubierta de una tela, está verdaderamente tibia.

En suma, el día ha sido malo. Los marineros bajo la influencia del hambre, se abandonan de nuevo á la desesperación.

La brisa no se ha levantado hasta que ha salido la luna que hoy está casi en su lleno. Sin embargo, como las noches de los trópicos son frescas, experimentamos algún alivio; pero durante el dia la temperatura es insoportable y hay que ad-