Ir al contenido

Página:El Chancellor (1895).pdf/354

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
349
El Chancellor.

y exprimiendo la que han empapado las velas podremos acrecentar nuestra reserva en cierta medida.

Lo marineros van á proceder á esta operación, cuando Roberto Kurtis les detiene con un ademán.

—¡Un instante! ¿Es potable esa agua?

Le miro: ¿por qué esta agua que es de lluvia no sería potable? Roberto Kurtis esprime en la taza de hoja de lata un poco del agua que contienen los pliegues de una vela; después la prueba, y con gran sorpresa mia la arroja inmediatamente.

La pruebo á mi vez y la encuentro salada, como si fuese agua de mar.

Es que las velas, expuestas desde largo tiempo á la acción de las olas han comunicado al agua que acaban de recoger un sabor extremadamente salado. Es una desgracia irreparable: no importa; tenemos confianza; además, quedan algunos cuartillos potables en la barrica, y por último, pues que ha venido la lluvia, ella volverá.