Chancellor no pierde nada de su celeridad bajo la mano que le dirije.
Durante todo el día 20 de Octubre, los pasajeros han subido todos á la toldilla.
Indudablemente han debido notar la ele vación anormal de la temperatura en lo interior de la cámara, pero no pudiendo sospechar la verdad, no tienen ningún recelo. Por lo demás, sus piés, conve nientemente calzados, no han sentido aquel calor que penetra las tablas del puente, á pesar del agua que continuamente se vierte en ellas. A lo menos esta maniobra parece que habría debido suscitar su admiración; pero no sucede así, y la mayor parte, sentados en sus bancos, se dejan mecer por el balanceo del buque en un estado de perfecta quie tud.
Solo Mr. Letourneur ha parecido sor prendido, y advierte que la tripulación se entrega á un acceso de limpieza poco común en los buques de comercio. So bre este punto me hace algunas obseva-