furia. Es un verdadero huracán como los que se presentan algunas veces en aquellos parajes y que nos aparta de las tierras de las Antillas á donde tratamos de llegar. Roberto Kurtis quisiera hacerse firme capeando, pero el viento es tan furioso que el Chancellor no puede mantenerse a la capa y pronto tiene que tomar la fuga para evitar los golpes de mar que son terribles cuando acometen á un buque por el costado.
El 20 la tempestad se encuentra en todo su furor. El Océano está agitadisimo y el embate de las olas cubre completamente al Chancellor. Seria imposible echar al mar una embarcación sin que fuese inmediatamente sumergida. Nos hemos refugiado unos en la toldilla, otros en el castillo de proa. Todos nos miramos que nadie se atreva á hablarsin En cuanto á la caja de picrato de potasa, no pensamos en ella. Hemos olvidado ese pormenor para emplear la expresión de Roberto Kurtis. No sé verdad e-