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Página:El Naturalista argentino - revista de historia natural (IA Naturalistaarge1Arri).pdf/177

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En una de las vueltas, vimos, en una rama inclinada sobre el rio, la figura desairada de un Mirasol (Tigriosoma erythromela) —animal desconfiado, no nos dejó acercarnos y se perdió en la arboleda; pero Lynch, que ya lo habia cazado ántes, varias veces, consignó su nombre sin vacilar.

A la una de la tarde nos detuvimos, ántes de formar el rio un violento recodo. Almorzamos á la sombra de los sauces, y aunque nuestras modestas provisiones nos proporcionaron satisfaccion del apetito, no nos pareció del todo imprudente preparar una buena cantidad de choclos cocidos entre la ceniza, excelente bocado, y que remplaza muy bien al pan cuando este falta. Mientras tales delicias se preparan, Manuel pesca un magnífico Bagre, que pronto es transformado por el fuego.

Rápido fué el desayuno, pero con prevision de que seria el único del dia, y apoderándonos entónces de los pertrechos necesarios, emprendimos la exploracion del punto, recojiendo allí una abundante cosecha de Insectos y de Arácnidos. Los otros grupos eran completamente sin interés, aunque debemos exceptuar el de los Batracios, que nos proporcionó un Zapo, algo menor que el comun, pero con una banda media amarilla.

A las 3 de la tarde, saltamos á la canoa, y desatando la cadena, comenzamos á remar.

Ni una hoja se mueve. El más profundo silencio reina en aquellos sitios solitarios y ni siquiera es animado por el arrullo de una Tórtola, que canta á las horas ardientes, como excitada por el fuego, ni por el grito frecuente del Venteveo. El calor es intenso; —el Sol nos traspasa con sus dardos, pero nosotros, insensibles á sus efectos, que más nos exhaltan que nos deprimen, aunque pronto han de salpicarse nuestros cuerpos con el zarpullido, sólo pensamos en reunir y reunir objetos, como devorados por una fiebre, que más se excita cuanto más escasean aquellos.

Las aguas han bajado considerablemente y observamos en la porcion del lecho dejada en seco, y cerca de la orilla, numerosas pisadas que parecen frescas. Nos acercamos y examinando detenidamente, reconocemos que dos animales han corrido por allí, hará poco más de una hora. Un Tigre y un Carpincho (Hydrochœrus capibara). Las señales son evidentes, y como no