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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener01sbaruoft.djvu/14

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de Adagio ó Proverbio. Entran por lo regular en el refran, como cualidades distintivas, el chiste y la jocosidad, alguna vez la chocarrería, y nó pocas el simple sonsonete; en el adagio, la madurez y gravedad propias de la moral sentenciosa; y en el proverbio la naturalidad y sencillez peculiares al relato de algun suceso acaecido en tiempo anterior. En una palabra, el refran es por lo regular festivo; el adagio, doctrinal; el proverbio, histórico. Así pues, hablando en todo rigor,

Por un perro que maté me pusieron mataperros;
Quien no castiga culito no castiga culazo; y
Horozco, no te conozco,

son dichos que pertenecen á la clase de refranes;

Ninguno puede servir á dos señores;
Haz bien, y no cales á quién; y
Come poco, cena más, duerme en alto y vivirás,

á la de adagios; y

No es por el huevo, sino por el fuero;
Villanos te maten, Alfonso; y
Marta la piadosa,

á la de proverbios. En todas tres clases reina igualmente el sentido literal que el metafórico ó parabólico, siendo, empero, aquél más propio del refran y adagio, y éste, del proverbio. Sin embargo, cumple á nuestro intento decir que, á pesar de la distincion que acabamos de establecer, el uso comun, así de los doctos como del vulgo, se desentiende frecuentemente de ella, siendo una prueba latiente de esta verdad la práctica adoptada por nuestra Academia de la Lengua al calificar indistintamente de refran á todo