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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener01sbaruoft.djvu/28

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por su habilidad en el manejo de las armas y denuedo en acometer, se aplicó despues al que se halla en igualdad de circunstancias el dicho tan repetido hoy Envaine V.. seor Carranza.

Cuéntase en la Vida del V. P. Fernando de Contreras, escrita por el jesuita Gabriel de Aranda, que entre otros sermones que predicó aquel varon de Diospronunció úno en presencia de D. Alonso Manrique, cardenal arzobispo de la sede hispalense, en el cual, estableciendo un parangon entre S. Ildefonso, arzobispo de Toledo, y aquel Prelado, prefirió esta frase como resultado de su paralelo, que hoy se ha hecho vulgar: El, Alfonso. y vos. Alfonso, ¡ cuánto va de Alfonso á Alfonso!

Pasaba una tarde por el antiguo puente de Triana cierto fraile. y fue tanto lo que se obstino un frutero en que el religioso probara un melon que acababa de calar, y que segun él no era más ni menos que un terron de armica, que el bueno del padre no pudo sustraerse á sus reiteradas instancias. Mas como quiera que los efectos que produjo la fruta rastrera en el paladar del que la gustaba fuesen diametralmente opuestos á los voceados por el vendedor, a causa de que amargaba el cucumis melo de Linneo de puro pasado, fueron tantos y tales los gestos, ademanes y contorsiones que al escupir el fatal bocado hizo el religioso, que en són de acreditar á los circunstantes el chusco de! sevillano no podia sufrirse ya tanto dulzor, se puso a gritar una y otra vez con todos sus pulmones: Agua al padre, que se empalaga!....

Es tradicion constante que aquellas mismas orillas