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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener01sbaruoft.djvu/31

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Y cuenta con que esto último es de lo más razonable que en el particular se puede oir; porque si bien es verdad que se puede ver mucho maravilloso y bueno sin necesidad de poner los piés en Sevilla, en Granada, ni en Lisboa, al fin y al cabo se trata de tres ciudades dignas de la mayor atencion, cada cual en su clase, por las muchas relevantes circunstancias que ostentan. Pero ¿qué dirémos cuando los encomios recaen sobre pueblos que ni siquiera figuran en el mapa? Entonces contestarémos que no en balde cuenta la Retórica en el número de sus figuras á la antifrasis, por medio de cuyas leyes se permite llamar deslenguado al que tiene sobra de lengua, y Juan Blanco á aquél cuya tez compite con el azabache.

La Historia suministra tambien por su parte porcion no pequeña de hechos más ó ménos notables y distinguidos que han pasado á la posteridad envueltos en el velo del proverbio.

Allá van leyes do quieren reyes;
No es por el huevo, sino por el fuero;
Soplará el ollero, y alborozarse ha Toledo ;
Pasar una noche toledana:

hé aquí cuatro refranes históricos que han tenido por cuna á la antigua corte de los visigodos. Juntense á éstos otros cuantos nacidos en el mismo suelo, é infinitos más originados de un país como el nuestro, fértil en toda clase de acontecimientos extraordinarios, ya registrados en sus anales por la Historia, y se obtendrá un aumento considerable en el gran caudal de los refranes.

Semejantes al mar, á cuya vasta masa de agua