cerlo al propio tiempo de un modo breve y decisivo.
En efecto, norma segura de las costumbres; regla infalible en el terreno de la higiene; faro luminoso en el comercio social; brújula que nos guía en el vasto océano de la historia; intérprete fiel de las verdades eternas que atesoran las ciencias, las letras y las artes; salsa sabrosa que derrama el donaire y la jovialidad en el discurso, conduce el proverbio al conocimiento de la filosofía moral; vale para persuadir; sirve para ornato de las bellas letras; da realce á la poesía, y se hace indispensable su estudio para la más cumplida inteligencia y acertada interpretacion de los AA. clásicos. Así es que todas las formas toma; nada se exenta de su poder; ningun género le es extraño; á todos los caractéres se adapta. Grave con el serio; chistoso con el alegre; doctrinal con el esco, lástico picaresco con el desenvuelto, todos le traen en boca, porque á pesar de la verdad que le asiste y que está en la conciencia de tódos, su forma breve, v por lo regular cadenciosa, le abonan sobre modo para inculcarse con mayor fijeza en la mente de la generalidad: : por eso su imperio es universal y tan antiguo como el mundo, y su duracion alcanzará hasta el fin de las generaciones.
No necesitamos aducir aquí ejemplos históricos á favor de estos principios, porque creemos que lo dicho hasta de presente, y, á mayor abundamiento, que con las ocasiones que se nos ofrezcan en lo sucesivo y aprovechemos oportunamente, basta y sobra para no dejar duda alguna en el particular. Con todo, citaremos un solo caso, que habla muy elocuente-