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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener01sbaruoft.djvu/39

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La naturaleza humana es sumamente flaca; vaso quebradizo y deleznable, bajel que tiene contrarios los vientos todos, necesita poner en juego cuantos resorles están á su alcance para evitar cualquier choque que pudiera desbaratarla, y saber luchar con los elementos enemigos concitados á úna para echarla á pique; por eso cuida muy bien de llevar á debido efecto aquel consejo que le dice: Come poco, cena más, duerme en alto y vivirás.

Flaca en cuanto al terreno material, no lo es ménos tocante al espiritual. Cualquier injuria, por leve que sea, la indigna, subleva y exacerba; quiere tomar pronta y cumplida satisfaccion; pero ¡ay! desgraciada de ella si no recuerda en momento tan crítico que Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.

Entramos, últimamente, por abreviar nuestro ya enojoso discurso, en la mansion do reposan los resfos exánimes de nuestros semejantes que fueron; y al leer en aquel grandilocuente libro, cuyas hojas son otras tantas losas funerarias, una misma verdad expresada en términos más ó ménos extensos, más ó ménos lacónicos, pero que tienden al mismo fin, cual es recordar al hombre que no pasa de ser polvo y ceniza en medio de su infundado orgullo, y que sólo en aquel respetable y silencioso recinto es donde se encuentra la verdadera igualdad, no podemos menos de exclamar entonces, aun cuando despues de haber abandonado aquella morada releguemos al olvido tan sublime leccion: Vanidad de vanidades, y todo vanidad.