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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener01sbaruoft.djvu/63

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tido: pues si basta el saber poco, á qué desear que Dios envie la fortuna? Síguese, pues, que la verdadera fórmula de esta proposicion debe ser haciendo la cesura antes del adverbio poco, y decir: Fortuna te dé Dios, hijo, que el saber, poco te basta.

Como quien dice: ejerciendo entre los hombres, por regla general, y salvas las debidas excepciones, tiránico imperio la injusticia, la tropelía, y las recomendaciones, para nada vale el saber si no acompaña el favor al solicitante.

Sirva igualmente para la presente ocasion el dicho: Su alma en su palma, que no pocas personas enuncian bajo la desatinada fórmula de: Su alma y su palma.

Porque, en efecto, cuál puede ser el origen de semejante frase? Tratemos de rastrearlo. Llevando cada mortal su alma en su mano, como cantaba el Real Profeta Anima mea in manibus meis semper (Salmo CXVIII, v. 109); siendo responsable cada cuál del porvenir que á ella le espera, librándola de toda contingencia ó tropiezo, ó, por el contrario, dejándola caer, como si fuese un vaso material y frangible, hacemos uso de dicha locucion con el objeto de manifestar que declinamos por nuestra parte la responsabilidad de los actos ejecutados por la persona de quien se trata, como si diéramos á entender que, en la palma de su mano lleva su alma cuya salvacion ó ruina puede labrar, toda vez que es sabedora de lo que hace, y dado que se halla dotada del libre albedrío.