ca de un sujeto que es generalmente notorio, sabido es que D. Tomás de Iriarte concluye una de sus fábulas por estas palabras:
¡Oh! dijo el borrico:
¡qué bien sé tocar!
¿Y dirán que es mala
la música asnal?
Sin reglas del arte
borriquitos hay,
que una vez aciertan
por casualidad.
Ahora bien cierto que en Gramática es el diptongo la union de dos vocales que se pronuncian en un solo tiempo, y forman una sola sílaba; pero en Música no siempre sucede así, al menos para un oido sumamente delicado y exquisito; y en Poesía, mucho me temo que para ese mismo oido produzca constantemente un efecto ménos agradable el eco que en el diptongo ó triptongo breve resulta de las vocales débiles (por más que predomine el sonido de la fuerte sobre que recae el acento prosódico, y envuelva en sí y hago como suyo el de las demas vocales que en dicha ocasion se asocia, y aunque todas ellas sean proferidas con una sola emision de voz), dado que no suena lo mismo casar, par, comunidad, tocar, asnal y casualidad, que casáir, páir, comunidáid, tocáir, asnáil y casualidáid, á cuya asimilacion arrastra forzosamente el oido mediante el eco que percibe en los respectivos finales susodichos de las palabras vais, honrais y hay.