Tocante al supuesto de la Música que acabo de sentar, valga, por otros muchos, el ejemplo siguiente:
Que à tus plantas rodó la cabeza
de Satan, como rueda el alud,
y en tu sér natural la pureza
de ley fué, como en Dios la virtud.
Invocándola España en sus glorias,
dió feliz à dos mundos la ley;
y voló de victoria en victoria,
y de cada español hizo un rey[1].
Pues bien; póngase igualmente cualquiera que posea un oido fino a cantar esta estrofa, y decláreme con toda lisura asimismo si no encuentra falta de decision y de rotundidad en la conclusion de los versos sexto y octavo, y áun más especialmente en éste último, donde por razon de tener que terminar la composicion musical en la parte fuerte del compas, queda, por decirlo asi, en el aire la conclusion del período. Será tal vez una extravagancia propia mia lo que voy á recapitular con este motivo; pero me parece que lo ingenuo de mi confesion merecerá disculpa a los ojos de las personas más entendidas, dado caso de parecerles tal: Nunca estimé como de buen gusto el empleo de los diptongos breces usados
- ↑ Cuarta estrofa del bello Himno que compusieron unos franciscanos de Baena el año de 1855, en honor de la inmaculada Concepcion de la Virgen Madre, cuyo estribillo empieza:
¡Salve, salve! cantaban, María!