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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener04sbaruoft.djvu/24

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advertencia y correccion de los defectos que se suelen notar en las costumbres, como tambien para el elogio y alabanza de las virtudes. ¿Qué más? En ellas puede tener, y tal vez tiene parte todo el coro de las nuere Musas, atendida la materia y objeto que en ellas se propone; siendo por sí solas capaces de formar un nuevo Parnaso Español; y visto lo visto, me temo que aquellas señoras comparezcan algun dia de comun acuerdo en el Tribunal de Apolo, gritando contra D. A. V. D. S. y protestando que aunque están prontas á coronarle con los laureles que de justicia se tiene merecidos, sin embargo de esto la piden para que Vd. las restituya y adjudique á cada una el ha de haber que, como parte de su herencia legítima, de derecho las corresponde en esta su premeditada Coleccion de Seguidillas. Clio, clamará por las que pertenecen a las debidas memorias de los varones ilustres; Polimnia, las morales que se dirigen á la formacion de las costumbres, y sagrados cultos; Melpomene, vestida de luto, las que recuerdan las lágrimas y tristes memorias de los más finos amantes; Erato, las que celebran los incendios, y castos efectos del amor y de la hermosura; Terpsicore, dirá que ella debe presidir en todas aquellas diversiones en que se cantan y bailan estas preciosas letrillas, y que no puede ménos de danzar en todas, principalmente en las satiricas y burlescas, por ser más festivas y alegres; Talia, las que entre las gracias y donaire censuran rigorosamente las costumbres, estando desde tiempo inmemorial en posesion de este oficio; Euterpe, reclamará las que sean propias de su gaita y tamboril, como en efecto lo son todas las de boton gordo, y tal vez dirá que con todas se baila; Caliope, acaso demandará por todas, porque todas se cantan; y á la celestial Urania no la faltará que pedir, habiendo muchas que están llenas de soles, lunas y estrellas. Y yo quisiera saber si en este conflicto y juicio dejaría Vd. disgustadas y aun desairadas á unas señoras tan ilustres como éstas, en cuyos amenos y deliciosos pensiles ha cogido las más fragantes y olorosas flores, y en cuyas aras han ofrecido sus votos los mejores y más juiciosos ingenios