PRÓLOGO.
Que componen nuestras seguidillas una de las más preciosas piezas de literatura, lo tienen conocido y publicado los sabios nacionales, y los extranjeros que han conseguido poseer á fondo nuestro idioma. En cuatro versos, dos de siete sílabas, y dos de cinco, se han vertido los conceptos más delicados y enérgicos, y las comparaciones y exageraciones hiperbólicas más ingeniosas y elocuentes; siendo lo más admirable, que un gran número de ellas está compuesto, y cada dia se propaga, por mujeres y jóvenes que no supieron ni saben leer, y explican perfectamente sus sentimientos, los vicios que reprenden, las virtudes que celebran; lo que acredita, que el ingenio español, áun sin cultivo, es el más propio para tratar con las Musas.
Siendo esto constante, y que nuestra Nacion inventó las seguidillas (no sabemos cuándo, ni quién), que es la que únicamente está en posesion de su composicion y uso, y que son infinitas las que posee, se extraña mucho que no se haya dedicado algun literato á dar al público una coleccion de las más conceptuosas y elegantes, con las críticas reflexiones y advertencias que hubiese tenido por convenientes, para enriquecerla é ilustrarla. Todos los dias se imprimen varias obras poéticas, que consisten en Sonetos, Romances, Décimas y otras composiciones; pero hasta ahora no han logrado esta fortuna las seguidillas, á excepcion de la vida de San Benito de Palermo, que está en ellas; y no sabemos cuál haya sido la causa, teniendo la gran recomendacion de que nacieron en España, que en ella sólo se usan, y que ninguna nacion ha sabido imitarlas, por más que todas compitan en aplaudirlas.