brosa, ponderen la tiranía de Syla, habiéndole excedido en las sangrientas operaciones? ¿Que Alejandro, que sólo empleó sus dias en usurpar reinos, destruyendo á sus legítimos dueños, sentencie á muerte à un pirata, que con solo un barquillo hacía una u otra pequeña presa? Y en fin ¿que Aristarco satirice de ignorante á Artioro, siendo él la ignorancia misma?» Lo que notas malo en esa obra, tienen las tuyas de sobra. Censuras las obras ajenas, y de errores las tuyas están llenas. Nota el error, pero no ofendas à su autor: porque Lo que erró Cloro ayer, mañana lo puedes tú hacer.
(2.)
A la sombra iban múchos
de árbol frondoso,
cayó en tierra, secóse,
le pisan tódos.
Así es el hombre:
rico, consigue aplausos;
desprecios, pobre.
(2.) ¡Cuántos suspirarán tiernamente al oir esta seguidilla, reconociendo que son el árbol que pinta! Pero no se avergonzarán los ingratos que, habiendo sabido disfrutarle, buscan medios para más abatirle. Del árbol caido todos cortan ramas. A toro muerto, gran lanzada. De beneficios, salen ingratos; y de caidos, avisados.
(3.)
A los primeros cultos
que dí á Cupido,