avergüencen de haber hecho que se corrompa el teatro, sostenido y fomentado el mal gusto del vulgo, y puesto incesantemente nuevos obstáculos á la reforma que necesita este precioso ramo de nuestra literatura. Si ustedes se corren y se enmiendan, conoceré y publicaré que son racionales, útiles y sanos; pero si no se avergüenzan, quedarán ustedes condenados á ser perpetuos Crispines, cosa que no quiera Dios ni permita.
Queda rogándoselo así.
NOTA.
El presente escrito es de D. Cándido María Trigueros, bien conocido entre los literatos; pero como este sabio, por efecto de su humildad, no codiciaba los elogios, de que no se juzgaba merecedor, dejó éste y otros muchos como destinados á perpetuo olvido: la íntima amistad que profesé con él, le estimuló á darme muchas de sus obras para que las leyese, y de algúnas me permitió sacase copia, por cuya razon me hallo con éste y otros escritos suyos; y pareciéndome no ser justo que escritos que hacen honor á la Nacion y á su autor estén oscurecidos, me he resuelto á dar á luz este pequeño libro, para que sirva á únos de instruccion, y á ótros de diversion.