Ir al contenido

Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener05sbaruoft.djvu/163

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
— 135 —

CAPÍTULO XVI.

PROSIGUESE EL AJUSTE DE LA IMPRESION, Y SE RECONCILIAN CONMIGO EL ABATE Y EL SEÑORITO


Ya está todo visto, me dijo el impresor, y sabido lo ménos que puede costar la impresion como V. lo quiere; y nombróme una montada de pesos, que me dejó lelo. ¡Válgame Dios, señor, le dije, ¡tan caras son estas cosas! Ya no me admiro yo de que algúnos digan que valen mucho algunos libritos, que otros, que no deben de reparar en eso, dicen que no valen nada. Mis fuerzas, señor, no alcanzan tan arriba; y aunque los pesos me los volviera V. reales, no sé yo que pudiéramos salir del paso.—Pues nada hay perdido, amigo, con desistir de la empresa.—¡Es usted tambien parcial de mis enemigos? ¿Y se conjura con tódos para privar al público de la obra más primorosa y escogida que se ha proyectado?

Mientras esto decíamos, el señorito había tomado los papeles; y leida la carta de D. Sincero, llamó al abate para que la leyese. El impresor procuró persuadirme cuán léjos estaba de tener enemiga ninguna ni conmigo ni con mi empresa: que su interes y su ga-